No es la Catedral ni el Museo Salzillo. Ni tampoco el Casino. Ni el santuario de la Fuensanta. No. Los auténticos tesoros en peligro, en muchos casos, no están tan expuestos al asombrado visitante que, sin duda, se asombraría más si descubriera cómo la abulia administrativa y la incultura política están acabando con nuestro patrimonio histórico. Hace ahora un siglo, el célebre periodista Martínez Tornel publicaba en su ‘Diario de Murcia’ una advertencia dirigida a «los murcianos del futuro». En ella suplicaba que cuidaran la torre de la Catedral y las imágenes de Salzillo porque, mientras existieran, existiría Murcia. Quizá ha llegado el momento de actualizar y ampliar aquella lista. Muchos tesoros son candidatos para entrar en ella. Sin duda. Pero sobre estos diez pocas dudas existen de que corren un peligro cierto e inminente.

 

El Puntarrón Chico.

Yacimiento de la Edad de Bronce -cultura argárica- ubicado en la rambla de El Garruchal, en Beniaján. En él se hallaron piezas de cerámica, cuchillos de sílex, punzones de hueso, brazaletes, sortijas, alabardas de cobre y bronce, e incluso enterramientos, tanto en cista [cuatro losas laterales y una quinta que hace de cubierta] como en tinaja. Muy pocos saben que en este yacimiento se encontró el botijo considerado como el más antiguo de la Península Ibérica. Está compuesto por un depósito cilíndrico que presenta un orificio de unos dos centímetros y una asa. Se conserva en el Museo de Arqueología de Murcia.

 

Cabecico del Tesoro.

Es una necrópolis ibérica ubicada en las estribaciones de El Valle, en El Verdolay. Está fechada en su inicio sobre el 500 a.C. y se mantuvo hasta la llegada de los romanos. En el lugar hay más de 609 enterramientos documentados.

 

Basílica de Algezares.

Se trata de un espléndido conjunto arqueológico de época tardorromana, visigoda e islámica. Fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1979. El templo de época paleocristiana data del siglo VI. Atesora un baptisterio único. El descubrimiento de una gran escalinata próxima aconseja ampliar el límite de protección. El proyecto debería incluir otros lugares de importancia para la ciencia y que están próximos, entre ellos el castillo de Los Garres. Por no mencionar los que hay en el Puerto de la Cadena (Castillo de la Asomada y del Portazgo). Por cierto, hubo otra basílica en Espinardo, donde ahora se alza Joven Futura.

 

El Martyrium de La Alberca.cronicasmurcianas.es antoniobotias.com

Monumento funerario paleocristiano de planta rectangular. Datado en torno a la primera mitad del siglo IV d.C., es uno de los monumentos tardorromanos más importantes de la Península Ibérica. Ni siquiera se puede visitar. Una cripta atesoraba el cuerpo de un mártir cristiano. También existe una necrópolis. Todo formó parte de una villa romana.

 

Conjunto Arqueológico de Monteagudo.

Declarada Bien de Interés Cultural el 16 de abril de 2004, con categoría de Sitio Histórico, la zona comprende un conjunto de construcciones que se extienden desde el castillo de Monteagudo a Cabezo de Torres, en una distancia aproximada de 1,5 kilómetros. El castillo de Monteagudo, que ocupa unos 5.000 metros cuadrados, está documentado desde hace casi 1.000 años. En tiempos de Ibn Mardanis, conocido por los cristianos como Rey Lobo (1124-1172), en pleno esplendor de la corte taifal murciana, quedó diseñada su actual traza. En 1243 se incorporó a la Corona de Castilla, convirtiéndose en residencia del rey Alfonso X el Sabio. Como freno a la Corona de Aragón adquirió gran notoriedad en el siglo XIV.

 

Castillejo.cronicasmurcianas.es antoniobotias.com

A 300 metros se encuentra el Castillejo, palacio de recreo quizá del emir Ibn Mardanix, y centro de una vasta almunia que comprendía terrenos de secano y áreas regadas mediante notables estructuras hidráulicas. El patio del Castillejo, precursor del célebre de La Alhambra, fue arruinado cuando sus dueños abrieron una gran balsa.

 

Larache.

Más allá, a 800 metros y en dirección a Cabezo de Torres, está el Castillo de Larache, palacio fortificado también datado en la segunda mitad del siglo XII. El 25 de junio de 1985 se declaró Bien de Interés Cultural (BIC). Cerca existe una alberca, viviendas y una almazara. Por último, en el cerro Cabezo de Abajo está situado lo poco que queda del Castillo de Cabezo de Torres, construido sobre una pequeña elevación y rodeado por viviendas.

 

Yacimiento de San Esteban.

Ocupa una extensión de unos diez mil metros cuadrados. Fue descubierto durante las excavaciones para la construcción de un aparcamiento subterráneo. Comprende un barrio islámico del siglo XIII, con restos de los dos siglos anteriores, en parte por excavar, y es conocido como Arrabal de la Arrixaca Nueva (o del Norte).

 

Red hidráulica de la huerta.

La huerta se extiende por cuatro municipios -Alcantarilla, Murcia, Santomera y Beniel- desde la Contraparada hasta el Mojón del Reino. Su extensión alcanza 23 kilómetros de largo por 10 de ancho. Las acequias mayores, menores, hijuelas, brazales y regaderas conforman las arterias acuáticas que le dan vida. Y los escorredores, azarbetas, azarbes, landronas y meranchos encauzan los sobrantes del riego hacia otras zonas a través de los azarbes mayores.

 

Casas-torre y molinos.cronicasmurcianas.es antoniobotias.com

Es evidente que no se puede proteger semejante extensión de acequias, pero tampoco, como sucede a diario, debe tolerarse la destrucción de estos canales o su entubamiento, sin contar los ataques a las casas-torre, molinos y otras infraestructuras.

Estos tesoros representan solo una parte del inmenso patrimonio histórico que Murcia atesora. Aunque, claro está, por algún sitio habrá que empezar…

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