«Siempre hay algunos ignorantes dispuestos a destruir nuestro pasado»

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Edificio Moneo, Congreso de Cronistas Oficiales de la Región de Murcia', dedicado a maestros y escuelas en la Región. En la foto Ricardo Montes Congreso;Cronistas;Oficiales;Región;Murcia
Edificio Moneo,
Congreso de Cronistas Oficiales de la Región de Murcia’, dedicado a maestros y escuelas en la Región.
En la foto Ricardo Montes

Lleva muchos años dedicado en cuerpo y alma a su pasión: investigar el devenir de los pueblos. Y fruto de ello es la friolera de ochenta libros que ha escrito sobre los más variados temas. El presidente de los cronistas murcianos, Ricardo Montes, a falta de una, culminó su formación en tres universidades: Navarra, Autónoma de Madrid y Murcia, donde obtuvo su grado de doctor en 1987. Entre otras distinciones y responsabilidades, es miembro correspondiente de la Academia de Historia Alfonso X El Sabio y cronista oficial de Las Torres de Cotillas. Estos días convoca el próximo congreso de cronistas murcianos, que tendrá lugar en Alhama de Murcia el próximo 3 de junio.

-¿Por qué han elegido el tema de la Medicina para su nuevo congreso?

-Desde hace tres años organizamos los congresos con un tema monográfico. Los primeros se dedicaron a los patronazgos, al que siguió el dedicado a la enseñanza. El actual se dedica a la Medicina en sentido amplio: curanderos, plantas medicinales, conjuros curativos, santos protectores, hospitales, médicos y farmacéuticos. Es un tema apasionante, con datos de siglos, por ello lo elegimos. Existen trabajos previos, venimos a completar un poco más lo que se sabe.
-¿Dónde se celebrará y por qué en ese lugar?

-Cada año elegimos una población, Molina, San Javier, Los Alcázares, Caravaca, Abarán, Archena, Murcia. El cronista local se implica y el ayuntamiento colabora. Este año se realiza en Alhama de Murcia dada la predisposición y apoyo de su alcalde y su cronista.

-Este es el noveno congreso, ¿cuál es la experiencia de los anteriores?

-Muy buena. Nos sirve a los cronistas para investigar, sacar a la luz datos de cada una de nuestras localidades, convivencia, poner en valor la historia… Todos los congresos han sido publicados y pueden descargarse desde nuestra web.

-¿Existe algún municipio que no cuente con su cronista?

-Aledo, Cieza, Abanilla y Calasparra no tienen ni han tenido cronista, salvo Cieza. Por su parte, Santomera, Torre Pacheco y San Pedro del Pinatar han dispuesto de cronista, pero han fallecido y estamos a la espera de nuevos nombramientos.

-¿Cree que es necesario proteger más nuestro patrimonio histórico?

-Por supuesto, cualquier esfuerzo en este sentido será pequeño, dado lo que hay que conservar, restaurar y proteger. Patrimonio, la Guardia civil y determinadas asociaciones están pendientes del tema. Pese a los esfuerzos siempre hay desaprensivos e ignorantes dispuestos a destruir, quemar o hacer desaparecer nuestro pasado.

-¿Qué investiga en la actualidad?

-Estoy terminando tres diccionarios biográficos de tres pueblos diferentes: Las Torres de Cotillas, Albudeite y Javalí Nuevo.

-¿Existen fiestas que rememoren nuestra historia?

-Ya lo creo. En Albudeite existe la Enramada y la Quema de Judas, que hunden sus raíces en la Edad Media. Las fiestas de Cartagineses y Romanos de Cartagena son espectaculares. No menos interesantes son las de Moros y Cristianos de Caravaca, Abanilla, Santomera, Murcia, Archena y las más recientes, de berberiscos, de Los Alcázares. Las de Murcia son de Interés Turístico Nacional, pero sus Embajadas se representan con terribles errores históricos.

– ¿Cuáles son?

– En la Fundación de Murcia, Abderramán II mató previamente a 3.000 yemeníes y en la Embajada «son perdonados» e incluso se les atribuye la creación de la ciudad. Un dislate histórico. En la Embajada de la Entrega de Murcia, en 1243, el personaje descrito es Ibn Hud. Es imposible, ya que estaba criando malvas desde 1238, asesinado en Almería, y no le dio tiempo a reencarnarse.

-¿Y algo más?

-Sí. El infante Alfonso no vino con su esposa Violante, ya que ésta contaba con 7 años y aún no se conocían. Alfonso vino con una amante y su hijo. Estos son errores de bulto, que denotan gran desconocimiento, pero existen otros de menor entidad. Por lo demás, estas fiestas son magníficas y su presidente se deja la piel, luchando contra viento y marea, y contra integristas a los que no les importa la historia.

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