El encierro de Blanca

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El municipio de Blanca obtuvo en 1591, previo pago de 2.400 reales, el privilegio de Villazgo de manos del rey Felipe II, rey que fue un defensor de la fiesta taurina, por lo que no sería de extrañar que con el motivo de la concesión del título ya hubiese aquí algún festejo taurino.

Sánchez de Neira nos define el encierro como el acto de traer los toros desde el campo a las plazas para encerarlos en los corrales y no en los chiqueros; ha evolucionado mucho y pasado por diferentes etapas históricas, su origen fue traer de los montes o dehesas a los pueblos las vacas, novillos o toros, conducidas por vaqueros y pastores a través de los campos y con numerosos días de duración, esto obligaba a que a las afueras de las poblaciones existiesen corrales que servían de guarda y amparo hasta que prosiguieran camino hasta la población de destino.

iglesia blancaLa información escrita más antigua sobre festejos taurinos en Blanca la encuentro en la “Gran Enciclopedia de la Región Murciana”, tomo II, página 193, en que Antonio González Barnés cita: La plaza de toros de Blanca se construyó en 1658 y su aforo fue de unas 2.000 personas, lo que permite deducir que con anterioridad a esta fecha se celebraría algún festejo taurino, ya que si no había tradición taurina ¿para qué se quería una plaza de toros?

En “Historia de la Tauromaquia en Murcia 1365 – 1931”, de Ricardo Montes Bernárdez, encontramos referencia de las dos novilladas celebradas en 1880, con “Nuevo Tato” al frente.

Ha de pasar catorce años, lo que no quiere decir que no hubiesen festejos, para encontrar una referencia escrita al encierro, es en El Diario de Murcia, fechado el 19 de agosto de 1894, en que citaba: Se ha dicho estos días que con motivo del encierro de las vacas corridas en el pueblo de Blanca, en las fiestas allí celebradas, la imprudencia de la gente joven ha sido causa de que hayan ocurrido algunas desgracias, asegurándose que ha muerto uno de los lisiados por las reses. En el Gobierno no hemos visto comprobado este suceso.

Antes se traían las vacas o novillos andando, desde el corral que existía en el campo, junto a la Ermita de San Roque, al corral que se instalaba en “la punta del pueblo”; los mansos reconocían el camino hasta la plaza de toros de tablones, que se instalaba en la plaza de la Iglesia, para después correr las vacas o novillos. Actualmente se hace de forma parecida con la excepción de que los novillos vienen en camión al corral y, a la hora prevista, se abre la puerta y comienza la carrera de los valientes jóvenes y menos jóvenes con los novillos, por diversas calles del pueblo y casi de 800 metros, hasta la plaza de toros portátil que se monta en la plaza del Ayuntamiento.

Nuestro encierro se ubica en los llamados urbano, ya que se desarrolla dentro de las calles de la población; de manada pues son varios los novillos y con algún cabestro; lineal ya que discurre por unas calles establecidas para él, desde el corral a la plaza; de lidia, ya que el ganado está virgen en lo que a encierro se refiere excepto algunas ocasiones en que los novillos se han vuelto y ha durado incluso horas, en general es de corta duración. Este año será el día 14 de agosto, a las 15.00 horas. Esta declarado de Interés Turístico Regional, publicado en el B O R M. de fecha 8 de marzo de 1990.

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