Inmuebles_palomar_Lo VallejoSi repasamos edificios del municipio que se mantienen en pie superando dos siglos de antigüedad, resistiendo a derribos, cambios de titularidad, escasos de mantenimiento, con interés histórico local no exento de consideraciones patrimoniales y sentimentales… situamos en primer lugar la Torre de Rame; documentada desde el siglo XIII, externamente restaurada y nos atrevemos a considerar muy necesaria su puesta en valor y mejor aprovechamiento.

Otros edificios singulares del entorno son las casas de los labradores, aquellos antiguos arrendatarios de los campos, de los que eran propietarias familias más o menos acomodadas que residían en Cartagena, Murcia, Madrid,… y ocasionalmente pasaban cortas temporadas en la “casa de la finca”, generalmente en verano.

En el paraje “Los Villares del Gato” se mantienen en pie las casas de “Los Muñoces” -uno de los primeros asentamientos de la zona- con pozo, algibe, aceña y balsa comunal (la aceña y la balsa desaparecieron) el algibe -de curiosa bóveda alargada- debe ser restaurado y puesto en valor (es uno de los símbolos de la herádica municipal).

Otro lugar a considerar es la casa de Lo Sola” – donde perdura un curioso reloj de sol en la esquina de mediodía de la vivienda principal- con una Ermita documentada “dentro de los límites de la parroquia, (San Javier) en el partido de Los Alcázares había un Oratorio Público o Ermita particular que llamaban de Los Solas, la cual hizo D. Antonio de Sola en el año 1696 en tierras y casa propia, a la que agregó cuatro fanegas de tierra de secano que daban principio en la puerta de dicha Ermita, llegando en una pieza hasta el Mar Menor”.

Otro interesante caserío es “Lo Vallejo” con atractiva casa señorial, varias viviendas para los labradores, dos palomares, varias aceñas y una balsa mora,… la finca –de 620 fanegas– disponía de granero, pajera, cuadras, bodega, almazara, calera y carbonera, incluso una tejera. Un gran algibe comunal proporcionaba agua potable y varios pozos saciaban a los animales de labranza y rebaños. Un horno comunal donde cada familia tenía asignado un día semanal para amasar y cocer su pan,… y una capilla con su campana -en la actualidad toca las horas en el campanario de Dolores de Pacheco- y su altar presidido por la imagen de San Expedito -conservado en la capilla del Hospital de Caridad de Cartagena-. Está documentada una “Boda en la Ermita llamada de Lo Vallejo el veintisiete de noviembre de mil novecientos nueve, oficiada por el Cura Rector de Ntra. Sra. de los Dolores, don José Griñan Quereda”. En 1924 esta finca fué donada por D. Liberato Montiel y su esposa al Santo Hospital de Caridad de Cartagena. Los últimos labradores de la finca – Mariano Pardo, José Lucas y Antonio Fernández-Henarejos Hernández- continuaron labrando, sembrando, recolectando y por San Juan pagando el rento pactado a los administradores del Hospital, mientras vivieran -así estaba estipulado en el documento de donación-. Después de fallecer los viejos labradores, la Junta de Gobierno del Hospital decide vender la finca hacia 1945, en las negociaciones se otorga la propiedad de las casas a las familias que las habitaron y los hijos de los antiguos labradores tendrán prioridad para comprar parcelas de la finca. Hijos y nietos dejaron de ser aparceros para ser propietarios de la tierra y dueños su cosecha.

Estas casas de labradores pueden ser las más antiguas que se conservan en el municipio, hasta la fecha resistiendo a la picota.

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